Nuevas normas para la elección del Papa

Con la modificación de las normas para la elección del nuevo pontÃfice, el papa Benedicto XVI, a través de un Motu Proprio publicado el 26 de junio de 2007, establece que su próximo sucesor sea elegido, necesariamente, con dos tercios de los votos por parte de los Cardenales electores.
Hasta el momento siempre se habÃa pedido que el sucesor de Pedro fuera elegido con los dos tercios de los votos emitidos. Esta norma se introdujo en la Iglesia por primera vez en el tercer concilio de Letrán, en 1179, y desde entonces nunca ha sido modificada por ningún Papa.
Sin embargo, Pablo VI en la constitución Romano Pontifici Eligendo, del año 1975, estableció que a partir de los 26 escrutinios en el espacio de diez dÃas, los cardenales podÃan decidir por mayorÃa simple la elección del nuevo Papa. Para poder pasar a esta segunda forma de votación, se requerÃa la unanimidad de todos los cardenales electores.
Más tarde, Juan Pablo II en la constitución Universi Dominici Gregis, en el año 1996, dispuso que el paso al segundo modo de votación (de los dos tercios a la mayorÃa simple) pudiera decidirse sin necesidad de que hubiera unanimidad en el colegio cardenalicio. Bastaba que la mayorÃa lo decidiera para que el voto por mayorÃa simple fuese aplicado. Este cambio en la forma de votar se podÃa pedir al cabo de doce dÃas, después de haber realizado unos 33 escrutinios.
Con el Motu Propio de Benedicto XVI, se vuelve a retomar la regla vigente anterior a Pablo VI. Si al cabo de 30 escrutinios, el nuevo pontÃfice no ha sido elegido, sólo podrán ser votados los dos cardenales que hubieran obtenido el mayor número de votos en el último escrutinio. Esta vez, esos dos cardenales tendrán voz pero no voto. En cualquier caso, los dos tercios de los votos sigue siendo necesario para determinar la elección del Papa entre esos dos cardenales sobre los que versarÃa la nueva votación.
Con esta nueva normativa, Benedicto XVI rompe la posibilidad de un bloqueo por parte de algunos cardenales que esperarÃan el paso a la mayorÃa simple para sacar a su candidato.
De esta manera, Ratzinger se asegura que el nuevo Papa sea alguien representativo del conjunto de la Iglesia Católica. Eliminando las posibilidades de bloqueo, se fuerza a que los cardenales se pronuncien de forma franca y masiva por uno de los dos candidatos que mayor confianza han obtenido por parte del resto del colegio cardenalicio.
Fausto Antonio RamÃrez
Tags: cardenales, cristianismo, Dios, eleccion, Iglesia, pontifice, religion, roma, santa sede, vaticano

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