Benedicto XVI denuncia la explotación natural

fausto 26 Diciembre 2007 0

Benedicto XVI

Durante la Misa del Gallo, el Papa Benedicto XVI pidió que esta Navidad fuera la ocasión para devolverle al cosmos su belleza y dignidad.

La humanidad espera a Dios, pero cuando llega el momento, ya no hay sitio para él. El rechazo del hombre hacia Dios, se traduce por el rechazo del hombre hacia el prójimo y hacia el pobre. Cuanto más se enriquece el hombre, más lleno está de él mismo y menos puede el otro entrar.

En su mensaje urbi et orbi, el Papa pregunta: ¿quién está dispuesto a abrirle la puerta de su corazón? El rechazo de Dios, tal y como explicó el Sumo Pontífice durante la homilía del medianoche, es algo que concierne a la humanidad entera. A pesar de todo, hay gente que sí ha sabido acogerlo, porque Dios no deja que lo pongan fuera. Siempre encuentra un espacio, aunque haya que empezar por entrar a través de un establo.


Los protagonistas de la Navidad son los pobres de corazón y los más pequeños, en cualquier momento de la historia de la Salvación. En su alocución urbi et orbi, el Papa volvió a implorar que las aspiraciones de los más pequeños, como son los niños, las mujeres, las personas mayores, los que son víctimas de los conflictos armados o del terrorismo y de cualquier clase de violencia, sean tenidas en consideración.

Jesucristo ha venido para devolverle a la creación toda su belleza y dignidad. Primeramente al hombre, pero también al cosmos. La ecología forma parte de los planes de Dios. Por eso, la Navidad es la fiesta de la creación restaurada.

Benedicto XVI concluyó con una imagen muy particular: el cielo hay que buscarlo en la humildad de Dios, acostado en un pesebre y si entramos en esta humildad, entonces podremos tocar el cielo.

Fausto Antonio Ramírez