Vivir la homosexualidad en la Iglesia

fausto 28 Noviembre 2007 1

homosexualidad

La cuestión de la moral sexual en la Iglesia vuelve a surgir a raíz de las declaraciones del arzobispo de Canterbury, quien afirmó hace unos meses que los cristianos conservadores que citan la Biblia para condenar la homosexualidad están malinterpretando un pasaje clave escrito por San Pablo hace casi 2.000 años, porque San Pablo lo que quería no era hablar de la homosexualidad sino del autoengaño en el que caen quienes se creen que cumplen las leyes a rajatabla. 

Esta cuestión no es nueva en el seno de la Iglesia Católica, pues de fondo se encuentra una cuestión mayor en cuanto a la comprensión y uso que se hace de la sexualidad.  Si lo específico de la sexualidad humana consiste en que un hombre y una mujer se unan para engendrar, como garante de la continuidad de la especie, entonces apaga y vámonos. 


Pero, si lo esencial y específico de la sexualidad humana no se limita a la facultad de procrear sino a la entrega entre dos personas como expresión de lo más subido de la experiencia del amor, entonces no caben muchas discusiones.  Yo prefiero quedarme con esta segunda opción, creo que me hace sentirme más persona, más humano que la forma que tiene la Iglesia de ver las cosas, con la que me siento más unido a las bestias y a los animales en celo, que a otra cosa. 

Por otro lado, me gustaría saber de una vez qué entiende la Iglesia por actos homosexuales, para calificarlos como “intrínsecamente desordenados”.

A ver si ahora, resulta que los actos homosexuales se reducen a la penetración anal. Pero, ¿qué pareja heterosexual no incluye esta práctica en sus expresiones sexuales? Porque claro, supongo que no se estará refiriendo a las expresiones afectivas, que esas las utilizamos para expresar el cariño los unos con las unas, las unas con las unas y los unos con los unos.

Sólo faltaría que las expresiones afectivas también necesitaran licencia en función del sexo de la persona que es objeto de nuestro amor. 

Dicho todo esto, me sigo preguntando sobre lo que son “los actos homosexuales”, quizás fuera la Iglesia la que debería explicárnoslo antes de continuar condenando a través de una interpretación de los textos paulinos que, parece ser, ahora quedan en entredicho.

Fausto Antonio Ramírez