La Iglesia tiene un problema con el sexo

fausto 24 noviembre 2007 1

Adan y Eva

Que existan realidades distintas de inclinación sexual no es una cuestión de opinión.   Seguir insistiendo, como lo hace la Iglesia Católica, que en la naturaleza sólo caben dos formas de sexualidad (la masculina y la femenina) es reducir la esencia del hombre a la genitalidad, cuando precisamente lo que distingue al ser humano de los animales no es el sexo sino su inteligencia o su corazón.  

Disiento completamente sobre que la principal finalidad de cualquier pareja sea la reproducción, dejando de lado la manifestación del amor, la entrega mutua, la compañía o la donación total en cuerpo y alma. 

A pesar de tantos estudios psicológicos y sociales, se sigue manteniendo a ultranza que cada hijo nacido en el seno de una pareja tenga como referentes a un padre y a una madre. Y mi pregunta es si realmente esto es tan importante.

¿Importa más el referente sexual para los hijos que el amor entre sus padres?, porque la Iglesia de esto no habla jamás.  ¿Acaso el referente sexual, hombre y mujer, sólo se encuentra por parte de los hijos en su propia familia? ¿Qué pasa entonces con los hijos de padres divorciados, o los hijos de padres viudos, o los hijos de madres solteras?  

Y sin meterme en muchos más detalles, terminaría preguntando si todos los padres son referentes de masculinidad y todas las madres de feminidad. Baste echar una vista al tendido para ver que no. 

Cuando la Iglesia habla de este tema, al referirse a la pareja heterosexual, todo son alabanzas modélicas. Pero cuando habla de parejas homosexuales, todo son defectos y minusvalías.  Lo que define a una pareja no son las formas externas y jurídicas en una sociedad, sino el amor, la entrega, el servicio, la gratuidad…


A la hora de defender los derechos de las familias, el acento no debería estar en la distinción sexual, sino en los demás valores que la distinguen de los animales y son fruto de la experiencia del amor. 

Mientras la Iglesia Católica siga pensando que la homosexualidad es cuestión de sexo, seguirá sin enterarse de nada y negando su capacidad natural para amarse y formar una familia. Pero claro, como no se apea de la burra y sigue pensando que sólo se puede follar para tener hijos, la cuestión se resuelve con dificultad.  

Hasta que la Iglesia no modifique su antropología de base, para hacerla más cristiana y fundamentada en una cristología más completa, el asunto será duro de roer. 

La homosexualidad es una opción natural y me da pena ver que prácticamente la Iglesia Católica y algún que otro grupúsculo ultraconservador sigan negando la evidencia. La Iglesia está sola en medio de un mundo que avanza en la comprensión plural de sus habitantes.  

Ciertamente, no se encuentran argumentos para excluir a los homosexuales de la sociedad, ¿por qué la Iglesia se empeña entonces en hacer lo contrario en nuestras comunidades? 

Dios nos ha creado a todos diferentes y llenos de enormes riquezas y potencialidades. Si alguien ha sido creado homosexual, debería poder vivir, sentir y manifestarse como tal; es de derecho divino, no humano ni eclesial.  

La Iglesia debería replantearse su particular cruzada condenatoria contra los homosexuales, porque sin ellos se  habría quedado sin sus mejores artistas, escritores, sacerdotes y hasta Papas (como de todos es sabido y no quiero citarlos aquí porque eso no es lo que define su valía).

Fausto Antonio Ramírez